Hay una cosa que si sé, y es que te amo, Scarlett. A pesar de ti y de mí y del mundo que se hunde, yo te amo. Porque somos iguales. Ovejas negras, ambos. Astutos y egoístas. Incapaces de ver las cosas de frente y ser francos.
¡Scarlett mírame! Te amo más de lo que he amado a ninguna mujer. Y te he esperado más que a ninguna otra mujer.
Aquí esta un soldado del sur que te ama Scarlett, que quiere sentir tus
abrazos, que quiere llevar el recuerdo de tus besos a la batalla.
Scarlett, bésame. Bésame una vez.
No, no te voy a besar, aunque lo necesitas mucho. Ese es tu problema. Deberías ser besada más a menudo, y por alguien que sepa como hacerlo.
Lo que el viento se llevó (1939)


